Es muy fácil analizar a “toro
pasado” y tampoco sería justo juzgar a España por perder contra un gran equipo
como es Francia, que además cuenta con el jugador más decisivo de este
Eurobasket: Parker. Pero lo cierto es que en la derrota de las semifinales, se
repinten patones ya vistos en los tres traspiés anteriores que el conjunto de
Orenga sufrió en el torneo. Hemos llegado a la 8ª semifinal europea consecutiva,
dato que no se debe pasar por alto; la actitud de los jugadores y cuerpo
técnico ha sido encomiable, nada que reprochar de su entrega y compromiso; pero
no se puede decir lo mismo del juego desarrollado.
Nuestra andadura por el torneo había
sido irregular (por decirlo suave), perdimos con Eslovenia, Grecia e Italia;
partidos que dominamos la mayor parte del tiempo y que pudimos ganar claramente…
de ahí se extrae una conclusión extrapolable al choque de ayer: No hemos sabido
gestionar las ventajas y por supuesto no hemos conseguido ser eficaces en los
instantes calientes. El increíble baloncesto que vimos en ¼ de final contra
Serbia ha sido un Oasis en el desierto, algo que incrementa mi “cabreo”, porque
demuestra que tenemos la calidad suficiente como para haberlo hecho bastante
mejor. El encuentro contra Francia se podía presuponer duro e igualado hasta el
final y eso, teniendo en cuenta nuestra trayectoria, era “Una muerte anunciada”.
¿Cuál ha sido el problema?
Esta es la pregunta del millón,
podemos analizar muchos aspectos en los que no hemos rendido al nivel que esperábamos;
la contribución de Orenga ha sido deficiente, tanto en rotaciones como en
sistema de juego; la confección de la plantilla también deja mucho que desear:
muchos bases y poca rotación interior; la escasa dureza mental que hemos
mostrado para afrontar minutos decisivos; además individualmente ha habido
jugadores que por unos u otros motivos no han rendido de forma regular, de hecho
en este aspecto solo salvaría a Marc y Rudy.
Desde mi punto de vista, el
problema principal ha sido la anotación (mejor dicho la baja anotación), la defensa
de España funciona y muy bien; pero el poder devastador que teníamos de cara al
aro rival se ha reducido considerablemente. Las ausencias de Pau y Navarro son
más importantes de lo que parecía, porque son los que acaparan el juego
ofensivo, los máximos anotadores del equipo y jugadores fiables a quienes darle
la bola en “la hora de la verdad”. El equipo ha estado cojo para jugar contra los
gallos del Eurobasket, a mi modo de ver solo Rudy y en menor medida Marc están
capacitados para fabricarse canastas de la nada… y esto cuando la
responsabilidad aprieta y te juegas la victoria en los últimos ataques es un
factor definitivo (y así se ha demostrado).
Lo resumiré de manera simple: para
que un equipo de baloncesto domine, creo que debe tener al mejor jugador y
rodearlo de piezas interesantes; el ejemplo lo tenemos en los Bulls de Jordan o
los Heat de LeBron; en este torneo Parker es el mejor jugador y se ha rodeado
de buenos complementos (sobresalientes en el plano físico), fue TP quien tiro
del carro francés y quien propicio la remontada, mientras en España había un
equipo que en líneas generales posee más calidad pero sin contar con un jugador
tan decisivo… y eso se ha notado. Ese jugador sobresaliente solía ser Pau
Gasol, habitual máximo anotador y MVP en estos torneos, un hombre que dominaba
y que marcaba las diferencias; ese papel ha recaído en su hermano; Marc tiene algunas
cualidades superiores a Pau, pero queramos o no, no cuenta con el despliegue
ofensivo (a día de hoy) del único español ganador de la NBA.
La conclusión que saco es que
tenemos que estar contentos por disfrutar de este equipo, que siempre da la
cara y es candidata a lo más alto (algo inimaginable hace no tantos años), hemos
llegado a las semis y hemos perdido con un extraordinario equipo, así es el
deporte; pero y siempre tiene que haber un pero, nos quedamos un poco tristes
porque España cuenta con armas suficientes como para revalidar el título
continental y en este Eurobasket no ha sabido gestionarlas al 100%…. Otro año
será.
Para acabar una pincelada de la
final: Francia y Lituania se jugaran la medalla de Oro, un encuentro con claro
favoritismo para nuestros vecinos del norte, tienen a Parker, Batum y una
potente batería de jugadores interiores; pero ojo con los lituanos que han
desarrollado un juego efectivo y muy conjuntado, tienen también una buena
rotación en la pintura (veremos si despierta Valanciunas) y sobre todo tienen
un director de juego que me encanta: Kalnietis. Ya sin la pasión de ver a
nuestra selección, podremos disfrutar de uno de los mejores partidos que se pueden
ver en el viejo continente. Si de mí dependiera, que gane Lituania, por su
forma de jugar y sobre todo por la pasión que este país tiene por el
BALONCESTO.





No hay comentarios:
Publicar un comentario