domingo, 5 de enero de 2014

Ricky Rubio y el tiro



La temporada de Minnesota Timberwolves se está convirtiendo en una montaña rusa de sensaciones, capaces de ganar partidos con gran facilidad (sobre todo en casa y frente a rivales medio-bajos) y por otro lado tremendamente ineficaces contra los peces gordos; con el agravante de los finales ajustados, donde ha perdido los 10 encuentros que se han decidido por 4 o menos puntos. Dada la situación, su base titular está últimamente en el foco de la crítica y más concretamente los problemas de Ricky con su tiro, que han provocado ríos de tinta. Así que he querido fijarme con atención y profundizar en este aspecto del jugador español.


Para empezar hay que decir que Ricky nunca se ha caracterizado por ser un gran anotador y menos aun por ser un tirador fiable, su fuerte reside en otras facetas como el conocimiento del juego, imaginación, picardía y un talento innato para moverse dentro de una pista de baloncesto; pero claro estamos hablando de la NBA y del hombre que lleva la manija de una franquicia que aspira a playoffs, juega casi 32 minutos por noche y apenas lanza 8 tiros, con unos porcentajes que no llegan al 35%, esto en un base es un gran problema, no solo porque ayuda poco en la anotación, sino porque al no crear amenaza, es mucho más previsible y fácilmente defendible… estoy convencido que si aumenta su acierto, sería capaz de repartir más asistencias (y eso que ya da 8 pases de canasta por partido). Las críticas en este sentido tienen un fundamento sólido y es que está temporada cuando lo lógico sería una evolución favorable, Ricky no solo se ha estancado, sino que sus promedios de puntos, lanzamientos intentados y porcentajes han empeorado comparándolo con sus dos primeras temporadas.

Hablamos de problemas en el lanzamiento y enseguida se nos va la vista a la mecánica de tiro, está claro que Rubio no tiene facilidad natural ni una mecánica fluida para levantarse y anotar, pero también quedó comprobado en este pasado Eurobasket la mejoría que había sufrido en este apartado, mostrando una mayor seguridad en tiros de 5 o 6 metros y añadiendo estos lanzamientos tras bote a su lista de habilidades. Por otro lado hay otros dos aspectos interesantes a analizar, Ricky ha mejorado sus porcentaje en triples (está en 36%) y además es un jugador fiable desde la línea de personal (85%); esto nos indica claramente que el problema es más profundo que una mala biomecánica lanzando, sin esconder que debe trabajar mucho este apartado.


¿Qué más está influyendo? – Sin duda y como el propio jugador ha afirmado el componente mental está haciendo que el problema se enquiste y que el aro cada vez se vea más pequeño; si has jugado de manera asidua a este deporte sabrás que para un tirador la técnica es fundamental, yo diría un 75% del éxito, pero ese restante 25% tiene que ver con la confianza y en eso si que Ricky va de mal en peor.

Identificados ya dos problemas (la mecánica y la confianza) hay un tercer punto en el que poco o nada se ha reparado… y que es tan importante como los anteriores; me refiero al juego de equipo y la manera de entender el ataque que tienen sus compañeros. Me explicare, Ricky es el base, el encargado de generar juego para los demás (cosa que consigue) y desde luego hay que pedirle que aporte puntos, pero a él nadie le ofrece la posibilidad de meter canastas fáciles; Love, Pekovic y Martin reciben la bola del español y lo único en lo que piensan es en tirar, rara vez les vemos doblando el balón para tiros liberados del resto. Kevin Martin tiene la facilidad para desbordar tras recibir el balón (no tanto en bote) pero una vez se ha zafado de su defensor prefiere tirar desequilibrado que encontrar a un compañero en mejor posición (Ricky por ejemplo). Con Kevin Love es distinto, el juego ofensivo se diseña muchas veces para que mediante bloqueos y cambios defensivos la estrella de los Wolves encuentre posiciones de superioridad, así que Ricky marca jugada revolotea el balón y acaba en las manos de Love, quien ya sea en la pintura o más allá de la línea de triple dispara, menos criticable ya que es el jugador franquicia por meritos propios. Lo de Pekovic me enerva especialmente, está en 18 puntos por partido, algo digno de mencionar, pero cada pelota que recibe en el poste es un lanzamiento, da igual con la izquierda, con la derecha o haciendo un antiestético fade-away, el Pívot montenegrino agacha la cabeza y se las tira todas… con un poco más de visión podría sacar muchos balones para tiros solos, además cuando te dan el balón de dentro a fuera (es decir de frente) el porcentaje de acierto sube enormemente.

Todo este argumento que parece menor, es una causa principal de la ansiedad de Ricky Rubio, él es un jugador titular y como tal busca su protagonismo en el juego, así que al no recibir balones claros para jugarse, es él por su cuenta quien busca fabricárselos, forzando penetraciones poco ventajosas o levantándose apresuradamente tras pasar un bloqueo; situaciones que no solo a Ricky en particular sino a cualquier jugador del mundo, hacen que sus porcentajes disminuyan considerablemente. La prueba de ello está muy clara, tiene más acierto en triples que en tiros de campo y esto se debe exclusivamente a que desde la línea de 3 puntos tira de forma liberada, aprovechando los escasos balones que le llegan con tiempo para apuntar.


Como conclusión y a la vista de las circunstancias, no soy muy optimista en el corto-medio plazo; estoy convencido que Ricky seguirá trabajando, acumulará horas y horas ejercitando el tiro, pero la confianza no puede entrenarse y en eso le están ayudando muy poco sus compañeros (por su forma de jugar) y menos aún Adelman con sus esquemas ofensivos… Ojala me equivoque y los tiros empiecen a entrar, porque quiero ver todo el baloncesto que lleva dentro el Sr. Rubio (que es mucho y espectacular)… y para ello es indispensable que enchufe con regularidad. 

1 comentario:

  1. Ojala recupere pronto sus mejores sensaciones y veamos al jugadorazo que puede llega a ser.

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